viernes, 24 de marzo de 2017

Peña y el populismo


@escupeletras

Esta semana se llevó a cabo la Convención Anual de la Banca en el puerto de Acapulco, evento que reúne a los miembros de la Asociación de Bancos de México, y cuyo tema principal en esta edición fue el 'El dilema global: Liberalismo contra populismo', frente a las victorias electorales que el año pasado obtuvieron proyectos políticos que limitan la operación del liberalismo económico.

Ante los banqueros, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, arremetió contra el “populismo”. Sin ser muy claro sobre lo que para él significa, fue enfático en alertar sobre los supuestos riesgos que conlleva.

“¿A qué me refiero cuando hablo de populismo? a posiciones dogmáticas que postulan soluciones aparentemente fáciles pero que en realidad cierran espacios de libertad y participación a la ciudadanía”, explicó el Ejecutivo. “Esto en contraposición a la sociedad de ciudadanos libres que hemos logrado como país en la que el papel del Estado es ser garante de esta libertad abriendo oportunidades para el desarrollo”, dijo.

Aunque Peña Nieto nunca lo mencionó explícitamente, estas palabras tenían una dedicatoria obvia: Andrés Manuel López Obrador, el personaje más popular de la izquierda electoral y el mejor posicionado en las encuestas rumbo a la sucesión presidencial de 2018, rival histórico que ha sido calificado una y otra vez por la élite política nacional y por gran parte de su prensa aliada como un exponente del “populismo”.

Pero entonces, ¿qué es el populismo?

No hay acuerdos generales sobre el concepto de populismo, pues hay una diversidad de concepciones según varios autores y políticos que en no pocas ocasiones resultan opuestas. En las últimas décadas, desde el discurso capitalista el término se ha utilizado de forma peyorativa, generalmente usado para descalificar a los movimientos sociales y gobiernos de izquierda popular y en algunas ocasiones a los de derecha ultraconservadora.

Para algunos, el populismo es una corriente política que aboga por el antielitismo, la igualdad social y la movilización social. Sin embargo, es usado mayormente por los liberales para denostar, asociándolo con prácticas demagógicas, la mentira, el culto a la personalidad del líder y el discurso que ensalza la defensa del pueblo cuando en realidad actúa en su contra.

No es una ideología, el populismo es una estrategia para tratar de legitimar el poder.

La propuesta del liberalismo económico no genera tanto debate como el concepto de “populismo”. Es una doctrina que aboga por libertad de los mercados, la disminución o eliminación total de regulaciones y la menor intervención posible del Estado, la acumulación de capitales y la privatización de los sectores públicos. Con esta fórmula, el liberalismo económico prometió hace más de dos siglos traer un mundo más justo, con riqueza para todos, cosa que no ha ocurrido. En 2017, los ocho más ricos del planeta acumulan tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial, unas 3 mil 600 millones de personas.

Pero el presidente Peña estaba con los banqueros, con la élite que lo apoyó en su carrera por la presidencia, con la que se ha asociado una y mil veces. Se le olvidó que el año pasado fue el mismísimo Barack Obama (oh, ironía, otro liberal) el que le corrigió la plana al decirle que si preocuparse por el bienestar de las personas es ser “populista” entonces él se consideraba populista. El presidente arremetió contra lo que él entiende por “populismo”, lanzando pedradas contra el rival a vencer. Pero si por populismo entendemos la política basada en la demagogia, el engaño y el carisma del líder, en su discurso Peña no hizo más que morderse la lengua:

Populismo es regalar despensas a los más pobres en campaña para comprar el voto. Neoliberalismo es recortar los programas sociales cuando ya se es gobierno.

Populismo es darse baños de pueblo para la foto de portada y el noticiario. Neoliberalismo es colocar a los intereses de las empresas transnacionales por encima de los derechos de la gente.

Populismo es llenar las plazas de acarreados con lonches para un mitin. Neoliberalismo es gentrificar los espacios públicos.

Populismo es aparecer con tu pareja e hijos en las portadas de las revistas del corazón y socialité. Neoliberalismo es presumir en sus páginas la mansión de siete millones de dólares que le “vendió” a tu esposa uno de los corporativos contratistas de tu gobierno.

Populismo es sostener que los jóvenes son el futuro. Neoliberalismo es arrebatárselo con políticas eliminan toda seguridad social y vulneran la educación universal y de calidad.

Populismo es prometer que ya no va a subir el precio de la energía eléctrica y los combustibles. Neoliberalismo es que en la realidad los precios sigan subiendo.

Populismo es proclamarse un patriota y estadista. Neoliberalismo es socavar la soberanía nacional a través de reformas entreguistas.   

Populismo es presumir un gobierno “moderno”. Neoliberalismo es rematar los bienes nacionales y privatizar todo lo que se pueda. Así funciona el “nuevo” PRI.




El “nuevo” PRI, el que abandonó al nacionalismo socialdemócrata de sus inicios para someterse al proyecto neoliberal global, lo sabe muy bien: en países como México, que arrastran siglos de desigualdad y pobreza, el liberalismo económico necesita del populismo para paliar los efectos nocivos de sus políticas de saqueo y acumulación, para darle cara amable a la oligarquía, para maquillar la miseria. 


domingo, 12 de febrero de 2017

Vibra México, la marcha de la “gente bonita”

@escupeletras

Hoy se realizará una marcha en las ciudades más grandes del país para protestar contra Donald Trump y su política de racismo contra México. Desde su lanzamiento fue claro que había convocantes que forman parte de la oligarquía nacional, aprovechándose de la coyuntura para llevar agua a su molino.

A pesar que se enfatizó en el carácter apartidista e independiente de la movilización, desde posiciones y personajes del partido en el gobierno y sus satélites se ha incentivado la participación. Pareciera que se busca lavar la cara del peñismo por su patética actuación ante Trump y desviar la atención de la crisis política que atraviesa el gobierno federal tras el impacto de alza en los precios de los combustibles y el fracaso de las reformas estructurales. Desde los noticieros de Televisa se ha invitado a participar, el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa, salió ayer a respaldar la marcha, lo mismo el presidente Enrique Peña Nieto.

Es cierto que hay gente valiosa, organizaciones y movimientos sociales independientes que se unirán a la marcha por razones justas, porque ante un enemigo común del tamaño de Trump hay que movilizarse y ojalá tengan éxito y cumplan sus objetivos, pero hay otros personajes en la primera fila como para desconfiar. 

Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, ex integrante del consejo de Televisa he hijo del ex presidente del Consejo de Administración de la papelera Kimbely Clark en México, es bien conocido por su postura contra las marchas, principal impulsor de la guerra mediática contra el magisterio nacional y a favor de la privatización de la educación. Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, fieles escuderos del priismo neoliberal, intelectuales orgánicos del sistema, siempre críticos de las administraciones del pasado y pasivos eternos frente a las del presente. Isabel Miranda de Wallace, cercana al peñismo, excandidata del PAN y creyente de que las marchas deben ser dispersadas por la policía a chorros de agua. Éstos son algunos de los nombres que hoy convocan a “vibrar por México”. No gracias. 

¿Dónde estuvieron éstos y otros de los convocantes durante los grandes momentos de agravio que el pueblo mexicano ha vivido por parte de su propio gobierno en las últimas décadas? No movieron un dedo en Acteal, en el fraude de 2006, ni por los cientos de miles de muertos de los últimos dos sexenios, ni por Ayotiznapa, ni por Nochixtlán, ni por las reformas privatizadoras, ni por la crisis económica. ¿Dónde carajos estaban? Estaban desde sus trincheras desacreditando a los movimientos de resistencia en todo el país.

Hoy que ven sus posiciones en riesgo frente al embate de Trump, reaccionan y piden la ayuda de la gente a la que siempre le han dado la espalda. No marchan por México, marchan por “su” México. No marchan por la justicia ni por el fin del racismo trumpista, sino porque temen que los efectos de sus políticas pongan en riesgo sus privilegios, porque tienen miedo de que termine el modelo socioeconómico que ayudaron a construir de este lado de la frontera siendo una élite migajera del liberalismo norteamericano. Se acostumbraron a someterse a los designios de EU y ahora que EU los bloquea no saben cómo hacer para restaurar la normalidad de la antigua sumisión, la subordinación “bonita”, la dominación maquillada, la que no es tan racista y es políticamente correcta ante personajes como Barack Obama o Hillary Clinton. No quieren un cambio real que rompa las desigualdades rampantes del país y las cadenas de dominación norteamericana, sólo no quieren que todo siga igual que antes de Trump.

Los que siempre han despreciado a las marchas hoy piden al pueblo que marche con ellos, con la “gente bonita” y perfumada. Hoy los nice salen a marchar, pero ellos no son “chairos”, “nacos”, “ardidos”, “frustrados”, no; ellos son los excepcionales, por eso van de blanco y lo hacen con “respeto”, sin groserías ni las “salvajadas” típicas de la “prole”. Ellos son la “gente bien” que viene a “salvar” al país.

Disculpen, pero no, gracias. 


PD: Hey, marcha #VibraMéxico, mejor “pónganse a trabajar”, que el “cambio está en uno mismo”.

 

PD 2: El monero Hernández hizo un interesante ejercicio dibujando a Claudio X. González con una pancarta en blanco para que la gente le pusiera una consigna a la altura de su perfil, aquí algunos de los mejores resultados:

 

sábado, 14 de enero de 2017

El engañoso encanto de Obama y el cambio que no fue


(Foto: Especial)


@escupeletras


La gestión de Barack Obama en la presidencia de Estados Unidos está a punto de terminar. En la mayoría de los medios de comunicación alrededor del mundo se proyectan retrospectivas, resúmenes y programas a manera de despedida, casi siempre marcados por un halo de nostalgia, añoranza y tristeza que casi gritan que se quede ante la llegada del infame Donald Trump a la Oficina Oval.

Hay una tendencia dominante de presentar a Obama como un gran presidente que cambió el rumbo de los Estados Unidos, un mandatario ideal, un líder con "humanidad", un gobernante "bueno". ¿Pero qué tan cierto es todo esto que vemos una y otra vez en los grandes medios de comunicación? 



Barack el carismático

¿Cómo no amar a los Obama? Barack, su esposa Michelle y hasta sus hijas conquistaron simpatías no sólo en EU, sino en todo el mundo. Cómo no iba a ser así si los Obama encarnan en buena medida al “Sueño Americano”, los típicos personajes de origen humilde que llegan hasta lo más alto.


La familia Obama conquistó simpatías en todo el mundo. (Foto: Especial)


Barack Hussein Obama II es visto como un “hombre modelo”. Nacido en el seno de una familia hawaiana, logró estudiar en la Universidad de Columbia y en la prestigiosa escuela de Derecho Harvard. Tras practicar la abogacía, buscó ser representante sin éxito, hasta que en 2004 llegó al senado. Después decidió buscar la candidatura a la presidencia por el partido Demócrata, donde, contra todo pronóstico y a pesar de la poca experiencia que señalaban sus rivales, logró vencer en la interna a Hillary Clinton y luego al republicano John McCain, convirtiéndose en el primer presidente afroamericano en la historia del país el 20 de enero de 2009.

Obama se volvió en un hito de la historia norteamericana. Por fin y después de una historia marcada por el esclavismo, la segregación y el racismo, un afroamericano ocupaba el máximo cargo político de EU por la vía democrática. En teoría, los estadunidenses habían logrado derrotar en las urnas a sus antiguos demonios de discriminación.

En 2008,  EU y el mundo vivían una de las crisis capitalistas más grandes de la historia, las empresas quebraban, el desempleo crecía, la gente no podía pagar sus hipotecas y perdían sus propiedades; había miedo, pánico, incertidumbre. En ese contexto, Obama logró aglutinar a su favor toda la inconformidad que dejó el mandato del republicano George W. Bush. Sobre la palabra “cambio” construyó su campaña para explotar la frustración que el norteamericano promedio sentía contra un sistema que le había dado la espalda. Obama se convirtió en un símbolo de esperanza.


En su primer campaña rumo a la presidencia, Obama se convirtió
en un símbolo de "cambio" y de "esperanza". (Imagen: Especial)


Además rompía el molde del típico político norteamericano agrio, vetusto y conservador. Casi a todo el mundo agradaba. Hombre alto, jovial, esbelto y atlético; hábil para el baloncesto y el baile; un buen orador con gran capacidad para la improvisación; poseedor de un buen humor, gracioso, ocurrente, fresco; sencillo, amable, caballeroso y cordial; tipo de sonrisa franca que nunca negaba un saludo a nadie y se despedía chocando el puño cerrado con jardineros o personal de limpieza. Un encanto.




                                                                                                                                                                                                   Obama rompía el molde del típico político norteamericano agrio, vetusto y conservador. Un buen orador con gran capacidad para la improvisación; poseedor de un buen humor, gracioso, ocurrente, fresco; sencillo, amable, cordial. (Fotos: Especial)


Por su carisma y espontaneidad, Barack se convirtió en una especie de rockstar de la política; sus memorables discursos, sus ocurrentes declaraciones y divertidas apariciones públicas lo convirtieron un icono pop que inspiraba memes y mash-ups.



 
                                       Barack, un icono pop, un rockstar de la política. (Fotos: Especial)


Michelle LaVaughn Robinson es la pareja ideal. También fue estudiante brillante de derecho graduada de Princeton y Harvard. En el despacho de abogados Sidley Austin en Chicago conoció a su futuro esposo Barack Obama y el resto es historia. Al igual que Barack, Michelle es alta y esbelta; amante del baile y el fitness; gran oradora con igual capacidad de improvisación que su marido; igualmente sencilla, carismática y amable, ganó la simpatía de buena parte de los norteamericanos cuando aparecía en los talk shows; su estilo de vestir fue referente en el mundo de la moda. Otro encanto para robar corazones.


  
 
Michelle, la pareja ideal de Obama. (Fotos: Especial)


Hasta sus hijas eran motivo de admiración y cariño. Malia Ann y Sasha Obama fueron referente de trabajo duro más allá de la influencia de su padre. Malia trabajó el año pasado haciendo prácticas como ayudante en la serie de televisión 'Girls' y Sasha acaparó la atención de los medios por su trabajo de verano como cajera en un restaurante. 


En familia, los Obama siempre proyectaron una imagen austera, de sencillez y cercanía con la gente que les ganó una aprobación generalizada.



 
                                             Los Obama siempre proyectaron una imagen fresca, espontánea, 
de sencillez y cercanía con la gente que les ganó una aprobación generalizada (Fotos: Especial)


Obama no sólo es carismático, también tuvo momentos destacados como habitante de la Casa Blanca. Debe reconocerse que heredó una tasa de desempleo de casi 8% de Bush y que a su salida será de 5%; que en su gestión se crearon casi 11 millones de empleos; que saludó con beneplácito la decisión de la Corte Suprema de legalizar este el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados del país y que rehabilitó las relaciones diplomáticas con Cuba.

Se destaca también que el Obama Care (aunque aún como servicio mayormente privado) hizo más accesible la salud a 16.5 millones de personas (pero aún hay 27.3 millones de personas en EU sin seguro sanitario).

Hasta aquí todo es miel sobre hojuelas.



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          (Fotos: Especial)


Obama y la continuidad del sistema


Pero bajo el estilo sencillo, alegre y desenfadado de Barack, no hubo gran diferencia en la forma de gobernar con sus antecesores. Obama continuó la tradición imperialista de los presidentes norteamericanos, su gestión fue sumamente belicista, al servicio de los grandes capitales y altamente hostil con los países que no se rinden a sus políticas de saqueo.

Hay que empezar desmitificando el origen humilde de Barack. Su padre fue agente de la CIA y su abuela fue la primera mujer en ser vicepresidenta del Banco de Hawái en Honolulu. Los diversos contactos de su familia le permitieron avanzar rápido en la estructura política y financiera estadounidense, cuyas élites lo respaldaron a lo largo de su carrera y luego gozaron de su protección durante su estancia en la Casa Blanca.


La pobreza y la abismal desigualdad

A pesar de los delirios de grupos conservadores que lo llegaron a llamar “comunista”, en los ocho años que Barack Obama estuvo al frente de la presidencia estadounidense nunca estuvo en riesgo el sistema capitalista neoliberal que provocó la gran crisis de 2008 y que en buena medida lo llevó a la presidencia. Ni un solo banquero o especulador responsable de aquel quebranto terminó en la cárcel ni el sistema económico sufrió modificación alguna, al contrario, la desigualdad en Estados Unidos llegó a cifras récord que alcanzaron niveles que no se veían desde la crisis de 1928



                                                                   En Estados Unidos el 1% de la población posee el 40% de la riqueza, 
                                                               mientras que el 80% de la población posee sólo el 7%. (Foto: Especial)


Buena parte de la ciudadanía estadounidense tenía la percepción de que el sistema económico vigente les había arrebatado el bienestar de antaño, que las empresas que le dieron gloria al “Sueño Americano” estaban quebradas o habían migrado a otros lugares en busca de mano de obra más barata y que perdieron el empleo porque la empresa que les dio trabajo toda la vida se mudó a operar a Asia. Las políticas neoliberales que Obama respaldó le abrieron la puerta al discurso proteccionista y nacionalista de Trump. Trump es parte del legado de Obama.


                                                                                                                                                                                                      Muchos estadounidenses sintieron que el "Sueño Americano" había terminado. (Foto: Especial)


El monto actual de la deuda pública de EU es de 19.9 billones de dólares, que con Obama tuvo un aumento del 87%, según cifras oficiales, lo que significa que la deuda pública estadounidense supera el 100% del PIB del país (una de las más altas del mundo), con el público e instituciones domésticas como principales acreedores y China como mayor tenedor extranjero.



La discriminación no cesó

Al ser un presidente de origen afroamericano, de Obama se esperaban avances sustanciales contra la discriminación, pero en los últimos años de su gestión, pareciera que la discriminación se recrudecía.

Claro que no se puede culpar a Obama de la escalada de discriminación, pues es un problema histórico en EU que tiene por paradigma la supremacía blanca, pero sus estrategias para enfrentarla y revertirla fueron, cuando menos, insuficientes.


Poco importó que la Casa Blanca fuera ocupada por una familia afroamericana: Minnesota, Luisiana y Misuri fueron estados que estuvieron en el ojo del huracán por las grandes protestas que provocaron abusos policiales contra la comunidad negra. Las revueltas en Ferguson se convirtieron en un símbolo de resistencia. El movimiento Black Lives Matter levantó la voz más alto que el mismo Obama para exigir fin al racismo.

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El movimiento Black Lives Matter levantó la voz más alto que el mismo Obama para exigir fin al racismo. (Foto: Especial)


Conservación del Estado Policial

Hablando de Estado Policial y violencia interior, Obama tampoco redefinió el panorama. Estados Unidos continuó siendo un país en el que los tiroteos y asesinatos son cosa de todos los días y en el que la policía actúa con asombrosa brutalidad y sin el menor respeto a los procedimientos legales y los derechos humanos: tan sólo en 2016, la policía misma asesinó a mil 153 ciudadanos norteamericanos, cifra que no tiene paralelo en ningún país desarrollado. 

Con Obama también se instauraron los programas de espionaje político y ciudadano más grandes de la historia estadounidense, estrategia que ni George Orwell pudo haber concebido en sus peores pesadillas. Sin importar si se trataba de países rivales o aliados, periodistas incómodos o ciudadanos comunes, Estados Unidos desplegó una colosal estrategia de espionaje con capacidad para vigilar 5 mil millones de teléfonos celulares en el mundo a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), violando leyes y el derecho a la privacidad en todo el mundo

En la gestión de Obama no sólo es espió como nunca antes, también inició una cacería en contra de activistas e informantes que revelaban las estrategias de espionaje gubernamental y los abusos del gobierno estadounidense, los casos más representativos fueron el de Edward Snowden (quien revelara los programas de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore) y el de Julian Assange (cofundador del portal Wikileaks).

En materia migratoria, la reforma de Obama se quedó muy por debajo de las expectativas y fue al final de cuentas un fracaso. Aunque ahora se pone mucha atención al discurso de odio y las amenazas de Trump sobre deportaciones masivas de migrantes, se habla poco de que en los hechos Obama ha sido el presidente que más migrantes ha desterrado en la historia estadounidense, en su gestión fueron deportados casi 3 millones de migrantes. En varios sectores de la comunidad latina, Barack Obama es conocido como el “Deportador en Jefe”

                                                                                                  (Imagen: El Financiero)

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           Obama ha sido el presidente que mayor número de migrantes ha 
                      deportado en la historia de EU. En la comunidad latina se 
                  le conoce como el "Deportador en Jefe". (Imagen: Reuters)


8 años de guerra

Uno de los rasgos distintivos de Estados Unidos es su política exterior, siempre hostil con los países que no se ciñen a sus caprichos o se resisten a entregar sus recursos y abrir sus mercados. Obama, a pesar de sus promesas, no fue la excepción y continuó la vocación belicista e imperialista yanqui.



  EU siguió gastando más de la mitad de su presupuesto nacional en la milicia. (Imagen: Especial)
  

Durante la gestión de Obama, Estados Unidos continuó el asedio a países con gobiernos opositores a sus políticas, como el caso de Ecuador, Venezuela, Brasil y Argentina, donde ha desplegado diversas estrategias que van desde el espionaje al patrocino de las oposiciones locales y sabotajes económicos. 

En países con gobiernos alineados a EU se han impulsado reformas para entregar recursos y liberar mercados a modo de las empresas norteamericanas, como el caso de México, donde se reveló que la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, fue coautora de la Reforma Energética privatizadora que impulsó el gobierno priista de Enrique Peña Nieto. El equipo de la ex secretaria de Estado definió un acuerdo de apertura del sector energético en México que resultaba beneficioso para las grandes petroleras internacionales, como Exxon Mobil, Chevron y BP. 
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 EU intervino en la Reforma Energética del gobierno de Enrique Peña Nieto en México. (Foto: Especial)


Apenas tenía unos meses de gestión cuando el 9 de octubre de 2009, en medio de una gran polémica y críticas, a Obama le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por “sus esfuerzos diplomáticos en pro del desarme nuclear y la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio”. Para muchos, la elección de la Academia Sueca parecía uno de esos premios que se entregaban, no para reconocer la labor, sino para comprometer al personaje galardonado, pero Obama no estuvo a la altura.

Aunque casi al final de su gestión Obama firmó y luego ratificó el acuerdo ambiental de Paris, Estados Unidos nunca firmó el Protocolo de Kyoto, y sigue siendo el que más emisiones contaminantes arroja cada año a la atmósfera. En desarme nuclear, sigue siendo la segunda nación con mayor número de ojivas nucleares, mientras exige a otros países desarmarse.

En Ucrania, EU y la OTAN apoyaron a un movimiento ultra derechista con tintes neonazis para derrocar al gobierno que se resistía a unirse a la UE y para incrementar su presencia militar cerca de la frontera con Rusia.

Pero donde Obama tuvo su gran baño de sangre fue en el norte de África y Medio Oriente. Irak, Afganistán, Libia, Palestina, Yemen y Siria sufrieron la injerencia directa o indirecta del fuego norteamericano. 

Cuando asumió el poder, Obama prometió poner fin a las guerras que heredó de su antecesor, pero abandonará la Casa Blanca habiendo sostenido guerras más tiempo que Bush o que cualquier otro presidente norteamericano. Con el pretexto de continuar con la llamada “Guerra contra el terrorismo”, Obama siguió con la tradición estadounidense invadir países para arrebatarles sus recursos naturales, especialmente el gas y el petróleo. 

Uno de los pilares del discurso de Obama durante su primera candidatura rompía con el legado de Bush: la promesa de retirar las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán se convirtió en un enunciado recurrente en sus apariciones públicas, pero a pesar de que en 2011 sacó a la mayor parte de soldados estadounidenses, para 2016 había aún 4 mil 087 efectivos en Irak y 9 mil 800 en Afganistán.  


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 Niños huyendo de los bombardeos en Afganistán. (Foto: Especial)


Obama tomó la estafeta de Bush y la llevó a lo largo de todo su mandato entregando cifras abrumadoras: en Afganistán la invasión estadounidense entre 2001 y 2014 dejó más de 150 mil muertos (entre civiles y militares afganos), 162 mil heridos y 1.2 millones de desplazados, según datos de Amnistía Internacional. 

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 En Afganistán la invasión estadounidense entre 2001 y 2014 dejó más de 150 mil muertos,162 mil heridos y 1.2 millones de desplazados (Foto: Especial)


Gran lustre le dio a la gestión de Obama la supuesta captura y ejecución de Osama Bin Laden en 2011, pero ni el júbilo por caída del supuesto autor intelectual de los atentados del 9 de septiembre de 2011 puede borrar el caos que dejó la presencia estadounidense en Afganistán.




 En Irak la invasión de 2003 a 2011 sumó más de un millón las víctimas fatales, un millón 600 mil iraquíes desplazados y un gasto para el gobierno estadounidense de 3 billones de dólares (Fotos: Especial)


En 2010 la página WikiLeaks publicó los Registros de la Guerra de Irak, 391 mil 832 documentos del Departamento de Defensa de EU sobre la guerra de Irak y su ocupación entre el jueves 1 de enero de 2004 y el jueves 31 de diciembre de 2009, en los que se revelan, entre otros asuntos, el uso sistemático de torturas y asesinato de civiles. La soldado Chelsea Manning, que filtró numerosos cables diplomáticos de diversas embajadas estadounidenses y el video del ejército conocido como Collateral Murder ('asesinato colateral'), fue encarcelada durante el mandato de Obama por supuestamente ser la responsable de ventilar los documentos clasificados.

El presidente saliente incumplió su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo, donde las autoridades estadounidenses desde 2002 han confinado a los acusados de terrorismo, la mayoría de ellos detenidos en Afganistán durante la invasión de este país. En Guantánamo se documentaron actos de tortura contra los reclusos.

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Obama incumplió su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo,
donde se ejecutaron torturas a prisioneros de guerra.  (Foto: Especial)



Obama no sólo heredó conflictos de Bush, también inició los suyos. Libia y Siria pasarán a la historia como su legado de caos y terror en Medio Oriente.



 Libia solía ser el país más desarrollado de África hasta la intervención de la OTAN. (Foto: Especial)

Hasta 2011, Siria era una nación en paz y próspera en muchos sentidos. Rico en gas y petróleo y ubicado en una posición geográfica estratégica para el flujo de combustibles hacia Europa, Siria era conocida por ser uno de los países más desarrollados de la zona y prácticamente el único Estado laico de la región que además era muy tolerante con otras religiones a parte del Islam. 


      
   Hasta 2011, Siria era una nación en paz y próspera en muchos sentidos. (Fotos: Especial) 



El caos vino cuando Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes comenzaron a tratar de derribar al gobierno sirio porque éste no se plegaba a sus intereses. Arribaron entonces grupos armados desde varios países de la región que se hicieron pasar como una insurrección del pueblo sirio contra el presidente Bashar Al-Assad


  El caos vino cuando Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes comenzaron a tratar de derribar al gobierno sirio porque éste no se plegaba a sus intereses (Foto: Especial)


Un audio divulgado recientemente por Wikileaks documenta una conversación de unos 40 minutos en la que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, sucesor de Clinton, tuvo con líderes de la oposición siria durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según el audio, para la administración de Obama, permitir el crecimiento de los terroristas de ISIS serviría al objetivo de la Casa Blanca de destronar a Al Assad. De las palabras de Kerry se desprende que el objetivo de las autoridades de EU era que ISIS ayudara en los planes del gobierno de Obama para cambiar el régimen. En ese proceso, darle fuerza a combatientes yihadistas y a sus aliados era clave. Kerry reconoce que la intervención de Rusia en la dinámica dificultó la estrategia estadounidense.

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  A Siria arribaron grupos armados desde varios países de la región que se hicieron pasar como una insurrección del pueblo sirio contra el presidente Bashar Al-Assad. (Foto: Especial)




A lo largo de la guerra en Siria se han capturado docenas de oficiales de la OTAN y sus satélites en posiciones de ISIS. Efectivos de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Israel, Qatar, Arabia Saudita y otros países han sido detenidos en compañía de yihadistas.      

Mientras EU enarbola la bandera de la lucha contra el terrorismo al tiempo que lo patrocina, fue la coalición militar de Siria, Rusia e Irán la que liberó a la ciudad de Alepo y a gran parte del país de la ocupación terrorista de ISIS, lo que ha significado una derrota en la estrategia de EU en Medio Oriente, donde procura mantener el caos perpetuo y sembrar gobiernos a modo de los intereses norteamericanos.

Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, se estima que han habido casi medio millón de muertos, entre combatientes y civiles, y casi 2 millones de heridos. A principios de 2016, la cifra de refugiados llegó en torno a los 5 millones, lo que convierte esta huida en uno de los mayores éxodos de la historia reciente, puesto que corresponde casi al 25% de la población total de Siria, cifras que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial. 


Prémio Pulitzer 2013
(Foto: Manu Brabo/Associated Press/Reuters) 
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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, se estima que han habido casi medio millón de muertos, entre combatientes y civiles, y casi 2 millones de heridos. A principios de 2016, la cifra de refugiados llegó en torno a los 5 millones. 
                                                                                                                                                (Fotos: Especial)


La gran ola migratoria que ha llegado a Europa en los últimos años se debe sin duda al caos que Estados Unidos y sus mismos aliados europeos han generado en el norte de África y el Medio Oriente, millones de personas huyendo del terror instaurado. Durante los 10 primeros meses de 2016, al menos 3 mil 740 migrantes y refugiados murieron en la travesía, cifra que ya superó el total registrado en 2015 de 3 mil 771. El Mar Mediterráneo se ha convertido en un inmenso camposanto. 


    La gran ola migratoria que ha llegado a Europa en los últimos años se debe sin duda al caos que Estados Unidos y sus mismos aliados europeos han generado en el norte de África y el Medio Oriente, millones de personas huyendo del terror instaurado. (Fotos: Especial)


Con Obama, EU mantuvo su apoyo irrestricto a Israel, armando al sionismo expansionista en su ocupación ilegal del territorio palestino. En 2014, cuando el conflicto estaba en uno de sus puntos más álgidos, la UNICEF reportó que más de 469 niños en la Franja de Gaza habían sido asesinados por ataques aéreos de Israel en el brote de violencia de finales de agosto ese año. Más de 2 mil 900 niños habían sufrido lesiones y más de 50 mil se quedaron sin hogar. 



 Con Obama, EU mantuvo su apoyo irrestricto a Israel, armando al sionismo expansionista en su ocupación ilegal del territorio palestino. (Fotos: Especial)


Obama aumentó considerablemente el uso de drones respecto al gobierno de Bush, como en Yemen, Paquistán y Somailia, donde bombardeó diversos objetivos, inquietando a organizaciones defensoras de derechos humanos. El gobierno de Obama reconoció 473 ataques selectivos "fuera de áreas con hostilidades activas" entre el 20 de enero de 2009, cuando Obama asumió el poder, y el 31 de diciembre de 2015. Esos ataques provocaron entre 2 mil 372 y 2 mil 581 muertes de "combatientes" y entre 64 y 116 muertes de "no combatientes" (civiles), definidos por la inteligencia estadounidense como "individuos que no pueden ser el objetivo de ataques bajo la ley internacional". 

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 El gobierno de Obama reconoció 473 ataques selectivos con drones "fuera de áreas con hostilidades activas". (Foto: Especial)


Las cifras oficiales indican además que entre 2 mil 372 y 2 mil 581 "combatientes" estadounidenses  murieron por los 473 ataques conducidos por la CIA y militares en países donde EU no está en guerra directa, como Pakistán o Somalia.

En 2015, el ejército estadounidense lanzó 23 mil 144 bombas en países de Medio OrientePara despedirse en 2016, el último año de gobierno de Obama, EU lanzó 26 mil 171 bombas en siete países, según un informe del Consejo de Relaciones Exteriores, una organización estadounidense especializada en política exterior. Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán fueron los blancos de las bombas estadounidenses. 


  (Fotos: Especial)


En los hechos, el carismático Barack Obama no cambió el rumbo de los Estados Unidos. Fue sólo un movimiento cosmético para un sistema cansado que buscaba recuperar el beneplácito del pueblo sin hacer modificaciones de fondo. 

Obama fue un standupero que a todos hacía reír con sus bromas mientras los multimillonarios se seguían llenando los bolsillos y las bombas seguían cayendo en Medio Oriente. El clásico truco liberal de ofrecer una fachada encantadora para distraer a todos mientras la supraestructura sigue intacta, la cara amable para un sistema depredadorObama se va y el cambio nunca fue.


  (Imagen: Especial)